La leyenda de Ààntéré
En un pueblo yoruba, hace mucho tiempo atrás, vivía una pareja que después de muchos años de matrimonio no podía tener hijos. Después de ver muchos doctores tradicionales sin que nada funcionara, un amigo les aconsejó que fueran a consultar a un sacerdote de òrìṣà en el pueblo vecino. Al llegar a él, éste consultó su ẹ̀ẹ́rìndílógún (caracoles / búzios) y les dijo que la única forma era hacer una ofrenda para la divinidad Eméré (sociedades de niños celestiales) en el río cercano al pueblo. Agregó que solamente iban a poder tener un hijo y que dicho hijo en realidad le pertenecía a la sociedad Eméré del río. Luego les dijo que el niño que tuvieran debía respetar un tabú muy importante, que era no acercarse al río antes de casarse o tener un hijo, pues la promesa hecha en el Cielo era que moriría regresando al encuentro con sus compañeros celestiales a la orilla del río si lograba hacerlo antes de casarse o de tener descendencia. Ellos en su desesperación estuvieron de acuerdo con ésto y llevaron todos los materiales con el pago para que el sacerdote hiciera la ofrenda.

Poco tiempo después, la esposa concibió y dio a luz a una niña que llamaron “Ààntéré”(Àlàntéré = àlà-ení-tí-eré), un nombre que simboliza que pertenece a una sociedad Eméré en el cielo “El límite de una que juega”. Toda la familia y el pueblo se regocijaron con la pareja durante la ceremonia del nombre o bautismo. Un día, Ààntéré pidió permiso a sus padres para ir a lavar los platos al río, pero los padres se lo negaron. Cuando ella suplicó continuamente, cedieron a su pedido pasando por alto la advertencia del sacerdote de òrìṣà, pues creyeron que tenía la edad suficiente para no perderse o caer al agua, aunque aún no estuviera casada y tuviera un hijo. Tan pronto como Ààntéré llegó al río, sus compañeros Eméré la reconocieron e insistieron en que cumpliera su promesa de irse con ellos. Ààntéré se metió a jugar en el río detrás de los niños celestiales y terminó desapareciendo en las aguas.

La madre y el padre de Ààntéré esperaron su regreso del río, pero ella no regresó, por lo que corrieron al palacio del Rey llorando, el Rey ordenó un grupo de búsqueda de jóvenes y ancianos. Cuando llegaron al río escucharon a Ààntéré que cantaba una canción, pero no se la veía por ninguna parte. Ya formaba parte del grupo de niños espirituales. Los padres al escuchar la canción, se dieron cuenta del grave error que habían cometido al pasar por alto el tabú.
Para escuchar la canción que cantaba Ààntéré ir al siguiente link: FOLKLORE YORUBA, es la primer canción.


