Porque cada persona es hija de determinado Òrìṣà

El porque cada persona es hija de un determinado òrìṣà, es algo que en la religión tradicional yoruba es explicado a través de la sabiduría de Ifá. Ifá nos revela que cada Ser Humano debe ser entregado al òrìṣà que le corresponde para que éste le apoye durante su estancia en la Tierra.
Desde el principio de los tiempos, desde que los Seres Humanos estan llegando al mundo, Ọ̀rúnmìlà tiene la tarea de escuchar los Orí de cada persona, para saber cuál es el òrìṣà que le corresponde, de modo que pueda tener una buena jornada en su paso por el mundo rindiéndole culto.
En el odù Èjìogbè se deja claro que los Seres Humanos tendrán una cabeza que será quien guíe y gobierne el cuerpo. La palabra Orí, no sólo se refiere a la Cabeza física, sino también hace alusión al liderazgo del Orí espiritual sobre cada Ser Humano. Nadie posee más de una cabeza física (salvo que haya nacido con algun problema) y nadie tiene más de una cabeza espiritual, a pesar de que el concepto de Orí espiritual se relacione con diferentes partes en el cuerpo humano y existan varios componentes en los que se puede dividir, Orí Ẹlẹ́dá es solo uno. Por tal motivo, es ilógico que una persona tenga en su cabeza más de un òrìṣà, esto explica el tabú de porque una vez que alguien ha sido iniciado en el culto de un òrìṣà no debería iniciarse para otro (entregar la cabeza a otro òrìṣà); puesto que lo que estaría haciendo es simplemente cambiar de un òrìṣà a otro, es decir, no sumando el àṣẹ de dos o diez òrìṣà en la cabeza, sino el del último para el que fue iniciado; hay lugar para un sólo òrìṣà, hacer algo nuevo en la cabeza hace que lo anterior se deshaga. Daremos un ejemplo práctico para que se entienda mejor:
Supongamos que tenemos un terreno de 20 m2 y en el mismo construímos una casa. Si quisiéramos construir una casa nueva desde cero y totalmente diferente, tendríamos que derribar la antigua para poder construír la nueva. A no ser que la hagamos encima, pero no sería una nueva casa, sino que se trata de la misma con dos pisos.
Existen otros métodos para recibir otros òrìṣà, sin cambiar al òrìṣà original que está destinado a cada ser humano, es decir, sin entregar la cabeza, pero es un tema reservado al sacerdocio que no trataremos aquí.
Ifá, en el odù Ofún Méjì deja bien claro que cada ser humano debe ser entregado al òrìṣà que le corresponde:
Àtàmpàkò ni ó ṣe èhìn kùlùlù pa obì
Ni ó dífá fún Ọ̀rúnmìlà
Tí yóò gbọ́ orí ènìyàn
Láti ilé Ayé sí Òde Ọ̀run
Tí yóò ṣi lọ Òde Ọ̀run
Lọ gbà ọjọ́ wa Ilé Ayé
Ẹ fi ọmọ Ògún f’Ògún
Ẹ fi ọmọ Òyìgí f’Óyìgí
Ẹ fi ọmọ Ọya f’Ọ́ya
Ẹ tò gbogbo ọmọ Irúnmọlẹ̀
Ẹ má gbé ọmọ Ọbà fun Ọ̀ṣun…
“El pulgar es lo que hace que la parte posterior
rompa la nuez de cola completamente
Es el adivino que hizo la adivinación para Ọ̀rúnmìlà
Que escucharía la cabeza de las personas
Desde la Tierra hacia el Cielo
Y que abriría la ida al Cielo
Fue a salvar nuestra jornada en la Tierra
Ustedes usen al hijo de Ògún para Ògún
Ustedes usen al hijo de Òyìgí para Òyìgí
Ustedes usen al hijo de Ọya para Ọya
Ustedes ordenen todos los hijos de las divinidades
Que se haga exactamente así
Ustedes no carguen al hijo de Ọbà para darlo a Ọ̀ṣun”…
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