El Cálamo se utiliza en infusión para: Inapetencia, gastritis, gases, ansiedad, infecciones, hipertensión, edemas, asma, catarro, resfriados, diabetes, antiinflamatorio. En uso externo: Para inflamaciones.
Al tratarse de una planta con trazas de alcaloides, debe ponerse especial atención a sus contraindicaciones para evitar subsiguientes estados de intoxicación.
Como con todas las plantas con aceites esenciales, el Cálamo está contraindicado en embarazo y lactancia así como en niños menores de dos años. Es este mismo aceite esencial, es el que a dosis elevadas puede provocar alteraciones del sistema nervioso central debido a su toxicidad.
Ciertos estudios que reconocen sus propiedades terapéuticas advierten que sobrepasando la dosis recomendada puede resultar carcinogénico, haciendo real la aseveración de Paracelso en la que apuntaba que “la diferencia entre la medicina y el veneno, se encuentra en la dosis”.
Sin embargo no existe problema si éstas se respetan y se usa en tratamientos discontinuos.
Cómo tomar el Cálamo
Si se ingiere en modo de infusión, la dosis recomendada por Médicos Naturistas es de una cucharada de postre por taza tomando tres tazas al día.
También puede ser utilizado de manera externa, para lo cual se llevará a cabo una decocción de 20 gramos por litro, se hervirá durante diez 10 minutos y se dejará macerar durante 6 horas, aplicándolo posteriormente en forma de compresas calientes.
